lunes, 22 de mayo de 2017

Thánatos - Tomás Landolfi

                                                  Thánatos
  Caminaba y caminaba aquel individuo de frágiles huesos y corta estatura, caminaba lento y seguro pero de forma continua. Faltaba poco para llegar a la cima y sin embargo no parecía llegar nunca. Con su regadera llena de agua aligeró el paso en su manía de llegar al final pero al cabo de un tiempo se cansó y volvió al paso lento y seguro. No podía recordar cómo era que había llegado ahí, no entendía tampoco por qué lo había hecho, no implicaba ningún prejuicio a la tarea que le fue encomendada tampoco esos pequeños detalles.
   Caminaba y caminaba mientras las montañas comenzaron tapar al inmenso sol que pronto se iría del cielo y daría paso a la noche. Se aferró más fuerte a la dichosa regadera, se acomodó el saco y continuó. El mar se alzaba imponente debajo de sus pies y el viento resoplaba con fuerza. El paso se ralentizó pero como siempre, continuaba. Su cabeza desnuda disfrutaba de los últimos rayos de sol del día y mientras la noche llegaba decidió que debía dar todo de sí y llegar antes que la luna a la cima. Paso por paso la cima se acercaba mas mientras ascendía con rapidez la noche se presentaba con velocidad. La luna se asomaba por arriba del mar y las estrellas brillaban con un fulgor enceguecedor.

   Caminaba y Caminaba con pasos firmes y mucha celeridad a través de la inmensidad de la torre cuya cima debía alcanzar. El sol ya se había ocultado y la noche arribaba cuando alcanzó a ver la cima con claridad. En aquella cima se encontraba una bella rosa. Al ver la cima la motivación fue suficiente para que comenzara a casi saltar los escalones para llegar al final del camino. Justo antes de llegar la luna se encontraba en su punto más alto. Una luna llena y redonda que resplandecía en todo el hermoso cielo nocturno. Cuando llegó arriba, descubrió que la rosa ya había sido regada y mientras se esfumaba en el aire, y su cuerpo se convertía en polvo, observó todos y cada uno de los detalles de aquella hermosa rosa, aquella enorme torre, aquella brillante luna, aquel enorme cielo, aquel vasto mundo. Y con una última sonrisa, se esfumó.



                                                          

4 comentarios:

  1. Me gusto mucho, se lee rápido y queres terminarlo, te deja con suspenso hasta el final. Me gustaron también las palabras que usaste, siento que lo hace mas poético. Zoe Paz Gonzalez

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  2. me gusto mucho la idea de que al leerlo no se siente como un cuento que carga con toda una historia, es breve y conciso. Lucia Baamonde

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  3. Me encanta el detalle de que cada uno de los párrafos empieza con la frase "Caminaba y Caminaba". Excelente toque. Gianfranco Recchi

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  4. Tomás: planteás una idea sencilla y clara, bien hilvanada a medida que avanza; sin embargo, los hechos suceden y se resuelven con una linealidad y algunos sobreentendidos que no se pueden reponer y desconciertan. No entiendo la relación con el personaje mitológico que le da título a tu cuento.
    Rever uso de puntuación, construcción de oraciones, repeticiones innecesarias, vocabulario, tildes.
    Nota: 6
    Graciela Amadio

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