lunes, 22 de mayo de 2017

Serpiente - Maria Luz Almirón

Eran dos niños, a penas habían llegado a la corta edad de los 9 años pero ambos habían decidido pasar el resto de sus días juntos.
Pensaron que lo mejor seria llevar a cabo la ceremonia en aquel campamento anual que solían hacer sus padres, una tradición absurda que tenían, pensaban que era la única manera de que las amistades que habian obtenido durante su juventud sigan unidas y fuertes a pesar de la rutina y falta de tiempo para amistades de "la vida de adultos". Ellos dos pensaban que no era así, pero no se quejaban, era la única oportunidad en el año que tenían para estar solos, la única oportunidad para casarse y así poder estar juntos por siempre.

Los años habían pasado y ambos habían crecido, ya no eran esos niños pequeños e inocentes que lo único que querían era estar juntos y gozarse en su amor. El se había vuelto frío, distante, silencioso...como una serpiente. Ella lo seguía amando con las mismas fuerzas, era su adoración y razón de vivir. Solía pasar noches y noches pensando en que es lo que había pasado. Con los años se fueron distanciando hasta que en uno de los campamentos el simplemente la ignoro, recordaba haber hecho de todo para llamar su atención, pero nada había funcionado. Solo atrapaba su mirada cuando tocaba el piano, parecía relajarlo.
 Es como una serpiente, pensaba ella.
Una vez su abuelo le había mostrado un vídeo en el cual se podía ver como un músico tocaba musica para ellas y se relajaban, casi parecían hipnotizadas. Ojalá ella pudiera hipnotizarlo. Se rió ante la idea, pensó que eso sería obligarlo a poner toda su atención en ella. Prefería tener su amor por que el deseaba entregárselo, como aquel atardecer hace unos años. Toco su collar con la llave colgando¿ El la seguiría conservando?
Ese año habían pensado que lo mejor seria que los adultos fueran de vacaciones a un lugar mas exótico, afrodisíaco había dicho su madre. A ella no le parecía justo que no fueran los hijos con ellos pero era mejor aceptar eso e ir al campamento con sus hermanos y amigos sin adultos controlando las cosas.Tal vez si llevaba su teclado y tocaba una canción que había estado practicando durante todo el año, lograba que Martín nuevamente posara sus ojos en ella, lograria que el la mire como antes...que la mire como aquél atardecer. Acaricio la llave que colgaba, en el hilo desgastado, en su cuello.
Estaba caluroso, más que otros años, y Martín de igual manera se veía cada vez mas bello. Como un semidios, pensó ella durante aquel atardecer en que ella había decidido al fin tocar la canción. Uno de los últimos rayos del sol le había pegado justo a el, fue glorioso. Casi se podía oír a los ángeles cantando y preguntándole a Dios como había podido crear algo tan hermoso...tan hermoso que dolía ver.
El la había encontrado mirandolo y le había sonreido. ¿A caso lo estaba imaginando? Si, era pura imaginación. Martin jamas le sonreiría así, pensó ella. El se dirigía con paso seguro y una sonrisa radiante hacia ella, no podía estar pasando, no podía creerlo.
- Buena canción- la felicitó- me fascina la pasión con la que lo haces, si me dejo llevar por tus expresiones pensaría que cuando lo haces, es pensando en alguien que tiene tu corazón en su pecho- dijo, sujetando su collar hecho de hilo negro desgastado con una llave en forma de corazo colgando de el. Luego se fue.
Se sentía tan tonta, debía haberle dicho algo, comentarle cuanto lo extrañaba, decirle que esa canción que habia tocado era para el ( http://youtu.be/BQAPij6bQSI ) . Todo en su mundo giraba en torno a el. Pero no pudo, solo le salió sonreir
Esa noche era la ultima y pensaban hacer una fiesta, de esas grandes con bebidas y drogas con nombres extraños. Ella no tenia muchas ganas de ir, pero era  su ultima oportunidad para enfrentarlo a Martín y contarle acerca de todo, preguntarle que había pasado ¿porqué la había dejado así? si el la amaba. Ella sabia que aun la quería, sino no había manera de que el siga conservando ese viejo collar, esa llave que era la de su corazón.
La noche llego rápida y el ambiente era festivo, todos estaban alegres por que prometía ser una noche inolvidable. Lola había decidido que esa noche bailaría con Martín, le diría todo, podrían renovar sus votos en aquel árbol donde lo había hecho la primera vez o casarse con un juez y testigos una vez que llegaran a la ciudad, podrían hacerlo si querían. Estaba tan feliz que quería gritar su plan a los cuatro vientos, pero se conformo contándole a su mejor amiga, ailen. Era a la única que le había contado toda su historia con Martín, ella sabia hasta los detalles mas dolorosos, todas esas noches que ella no había podido dormir y solo había podido llorar, ailen estuvo allí con ella consolándola. Era una gran amiga y como gran amiga le habia dicho que lo mejor seria no decir nada y olvidarse de Martín. Lola sabía que lo decía por que si las cosas no salían como ella quería, se pondría peor que nunca y ailen no la quería ver mal. Pero lo haría de todas formas, debía arriesgarse.
Estaba tomando unos tragos y bailando con unos amigos cuando vio que Martín se diría hacia el bosque. Era su señal, los astros no podría haberse alineado mejor, eran todos los santos los que habían preparado esta situación, era su momento.
Se retiro del circulo con unas disculpas y comenzó su persecución, le habia Costado un poco seguirlo ya que estaba oscuro, pero creía que ya sabia donde el se dirigía y conocia ese camino de memoria, podría recorrerlo con los ojos cerrados. ¿Que mejor lugar para recordar su juramento que el lugar en que fue llevado a cabo? Aquel era su árbol favorito en el mundo, iba a visitarlo todos los años.
Unos minutos después llego a su destino y como lo había pensado, el estaba allí. Pero no estaba solo esperandola con un ramo de flores o un altar armado con troncos y telas viejas. No. El estaba con una chica. Besuqueandose. Tocándose en partes que de solo recordarlo la hacían ruborizarse.
Intentó tragar sus sollozos pero no lo logro.
Al escucharla, ambos la miraron, con los labios manchados. Ambos parecían arrepentidos, se sentían culpables.
Lola lo único que podía ver era aquella llave colgando del cuello de Martín manchada de rouge rojo barato, como sus labios.
¿Como había pasado? ¿Como había sido tan tonta? ¿Como no se había dado cuenta? El no la amaba.
Ella corrió y corrió hacia lo mas profundo del bosque, escuchaba sus voces llamándola, parecían arrepentidos. Pero a ella no le importaba.
Lo que mas anhelaba era llegar al corazón del bosque. Su abuelo le había contado que ahí se encontraban las serpientes mas temibles,  venenosas y mortales. Le había advertido que jamas vaya por allí. Si el supiera que lo que mas deseaba en ese momento era cruzarse con una de ellas.
Al llegar la vio, era tan fría, distante y silenciosa. Tan mortal y hermosa que dolia ver.
Lo pensó unos segundos y antes de que pudiera acercarse para terminar con lo que vino hacer, la serpiente ya la había mordido por todas partes. Era un dolor tan dulce, embriagador. La envolvía. La seducía.
Se dejo caer, no tenia fuerzas, solo podía tocar la llave de hilo desgastado que colgaba de su cuello con una llave brillante.
Lo último que pudo ver, antes de dar su ultimo suspiro, fue a Lola y a Martín con los labios manchados de rouge barato. Se veían arrepentidos. Se sentían culpables.

Dolia ver.
Lo pensó unos segundos y antes de que pudiera acercarse para terminar con lo que vino hacer, la serpiente ya la había mordido por todas partes. Era un dolor tan dulce, embriagador. La envolvía. La seducía.
Se dejo caer, no tenia fuerzas, solo podía tocar la llave de hilo desgastado que colgaba de su cuello con una llave brillante.
Lo último que pudo ver, antes de dar su ultimo suspiro, fue a Lola y a Martín con los labios manchados de rouge barato. Se veían arrepentidos. Se sentían culpables.
Dolia ver.
Lo pensó unos segundos y antes de que pudiera acercarse para terminar con lo que vino hacer, la serpiente ya la había mordido por todas partes. Era un dolor tan dulce, embriagador. La envolvía. La seducía.
Se dejo caer, no tenia fuerzas, solo podía tocar la llave de hilo desgastado que colgaba de su cuello con una llave brillante.
Lo último que pudo ver, antes de dar su ultimo suspiro, fue a Lola y a Martín con los labios manchados de rouge barato. Se veían arrepentidos. Se sentían culpables.

3 comentarios:

  1. Me gustó la historia pero tendrías que revisar la acentuación, las mayúsculas, la repetición de palabras y el último párrafo que lo pusiste dos veces. -Delfina Caradonna

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  2. Me gusto la idea de la historia, la comparación entre Martin y la serpiente es muy poetica. Revisaría algunas cosas sobre puntuación y le agregaría algunos diálogos para que no quede "Lola le dijo, Ailen le decia, etc". Pienso que no deberías abusar del lenguaje complejo, hay cosas que por estar escritas con palabras "lindas" no quedan del todo bien. Dolores Lopez.

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  3. María Luz: si bien construís una buena historia, no logra conmover como podría porque los hechos se presentan de tal manera que resultan muy previsibles. Además, se reiteran demasiado las mismas ideas. Así, el discurso se torna un tanto explicativo y poco emotivo.
    Rever uso de puntuación, construcción de oraciones, tiempos verbales, repeticiones innecesarias. Al editar, los párrafos deben alinearse con la herramienta "justificar".
    Nota: 6,50
    Graciela Amadio

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