lunes, 22 de mayo de 2017

La regadera - Delfina Caradonna

La regadera.
Dicen que en toda pareja “siempre hay uno que ama más”, o que “con el tiempo la pasión se apaga” o “el encantamiento tiene fecha de vencimiento”, y no se cuántos otros dichos que tal vez sean ciertos.
En frente de mi casa hay un centenario caserón que es una especie de emblema del barrio, se destaca porque parece una montaña, su frente es de piedra gris, oscurecida por los años, y su construcción va de mayor a menor, tres grandes ambientes en la planta baja, dos habitaciones en segundo piso, luego un escritorio pequeño en el tercero y en la terraza un pequeño jardín, siempre colmado de flores, al que se llega por una estrechísima escalera exterior de cemento que se abraza a la casa en forma de letra zeta por su lateral derecho, con sus peldaños gastados, y quizás quien mas ha contribuido para eso fue la dueña de casa, quien me irritaba verla subir con su regadera, cada mañana y cada tarde, de domingo a domingo, con el invierno a cuestas o el calcinante verano, de asistencia perfecta en su peregrinar a ese pequeño oasis verde de la cima.
Puedo contemplar la casa casi en su totalidad ya que vivo en un cuarto piso y suelo sentarme en el balcón a leer lo que me transforma inevitablemente, en un involuntario espectador en la novela de mis vecinos, que como en toda vida, va sumando un capítulo cada día.
Así fue que “compartí” tantísimos momentos de mis vecinos desde que recuerdo… Largas mesas domingueras, con dos hijos varones, tíos y primos, luego se sumaron las novias de los chicos y más amigos de la juventud… Cumpleaños, discusiones, el hombre saliendo a trabajar acompañado por el alba y su retorno al caer la tarde… La señora junto a los hijos en las madrugadas de estudio… La partida del primero rumbo a otro país… El casamiento del segundo al año siguiente… Y la casa transformándose entonces en un inmenso castillo para solo dos viejos.
Una fría noche de invierno se los veía discutir, la mujer lloraba, luego un portazo y el hombre que se perdía devorado por las sombras, conmocionado por el momento presenciado, mentalmente le di “play” y me pasó la película de esa familia, cuadro por cuadro, y le sumé esta última y shockeante imagen.
El tiempo pasó, como dice Joaquín Sabina “y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen sentido”, pero para la mujer algo se mantuvo imperturbable, la religiosa rutina de subir al pequeño Edén en su terraza, nunca se detuvo.
¿Y qué decir de la emoción que me saturó el pecho la mañana de octubre que vi nuevamente al hombre en casa? preparando el desayuno en la cocina y la mujer ayudando a su lado. Evidentemente no se había escrito aun el argumento del último capítulo de la historia, ni siquiera el borrador.
Ayer a la tarde tuve la suerte de cruzarme con la señora en la cola del supermercado, y aunque éramos vecinos de tantos años, la relación nunca cruzó la raya de un saludo o una charla ocasional, pero esta vez mi incertidumbre le torció el brazo a la cautela y quise saber cómo estaba realmente.
La mirada reflejaba un brillo juvenil para su edad (unos 67 años) y el semblante transmitía paz y satisfacción. Le pregunté entonces por su jardín y cuál era el método para que siempre luzca tan hermoso. Su respuesta fue tan simple como reveladora, me dijo:
El jardín es como el amor, hay que regarlo cada día para mantenerlo vivo, porque cuando crees que está todo floreciente, un viento fuerte te arranca la flor mas bonita, o quizás el exceso de calor lo termina sofocando, por eso hay que aprender a dosificar lo que le das, ni demasiada agua, ni dejar que se arreglen, “el justo medio” como dijo Aristóteles.
No hay que tomarlo como un trabajo o rutina, por el contrario, así como lo transmitís será como lo recibe, al final las plantas son vida y perciben como les brindas un sentimiento. No dudes que esa flor que un día voló por un viento, con paciencia y perseverancia volverá a crecer todavía con más fuerza.
La cajera llamó “¡el que sigue!” y puso fin a la charla, la señora me sonrió y siguió su camino, tenía que seguir escribiendo, sin saberlo, otro capítulo de su historia en la montaña.
Hoy la vi subir con su regadera una vez más, y esta vez sonreí.
Dicen que en toda pareja “siempre hay uno que ama más”, o que “con el tiempo la pasión se apaga” o “el encantamiento tiene fecha de vencimiento”, y no se cuántos otros dichos que tal vez NO sean ciertos.
                                                                                                                                                                                                  FIN.





Valoración
2 puntos
1 punto
0 puntos
Total
Ideas y contenido
Hay ideas potentes y un mensaje claro, enriquecido con detalles que no solo aportan información sino también atraen al lector y lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta personal y se reconoce en él un intento de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
Hay ideas potentes y un mensaje claro, sin embargo, los detalles solo aportan información y no  atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento de originalidad.
Es clara y significativa la relación con la imagen que lo origina.
Hay ideas contradictorias o sin desarrollar y el mensaje no es claro. Los detalles solo aportan información y no  atraen al lector ni lo invitan a una lectura sensible.
El contenido resulta poco personal y no se reconoce en él un intento de originalidad.
La relación con la imagen que lo origina no es significativa o es inexistente.
1,50
Organización
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos se suceden lógicamente y la información se da en las dosis correctas y en el momento adecuado para que quien lee el texto nunca pierde interés. Las conexiones son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no siempre se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra con un sentido de la resolución, atando cabos sueltos,  para un cierre satisfactorio,
La estructura interna del texto escrito, el hilo que conduce el significado central, el encadenamiento de  las ideas y los hechos  no  se suceden lógicamente. Hay información innecesaria o se sobreentiende información, de modo  que quien lee el texto  pierde interés. Las conexiones no son fuertes,  es decir que los puentes de una idea a la siguiente no siempre son coherentes. El texto se cierra sin un sentido de la resolución, dejando cabos sueltos.
1,50
Voz:
Logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización son los adecuados.
No logra construir una voz y un tono creíbles.
El punto de vista y la focalización no son los adecuados.
2
Elección de las palabras:
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario rico  y preciso, que emociona y hace pensar a quien lee el texto. No sólo se comunica de una manera funcional, sino de un modo que conmueve.
Hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario correcto pero que no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se comunica de una manera funcional.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
La elección de las palabras exhibe el uso de un lenguaje y vocabulario escaso y repetitivo, a veces, erróneo. Se limita a un uso literal que  no emociona ni  hace pensar a quien lee el texto. Sólo se intenta comunicar de una manera funcional, aunque no siempre se logra.
No hay comprensión del uso particular del lenguaje que hace la ficción, pues no  incluye algunos recursos y artificios literarios.
1,50
Convenciones
El texto se ha corregido y editado con cuidado, pues no presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto se ha corregido y editado con relativo cuidado, pues presenta algunos errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
El texto no se ha corregido y editado con cuidado, pues  presenta errores en ortografía, párrafos, usos gramaticales, puntuación y mayúsculas.
1
Calificación Definitiva
7,50
Delfina: elaborás un buen relato que cuenta una historia clara y con pasajes conmovedores. Podría ser excelente con un poco más de trabajo, ya que ganaría en expresividad si revés ciertos errores en la expresión 
(construcción de algunas oraciones, uso de tiempos verbales, puntuación) y si repensaras alguna contradicción: el narrador afirma que la imagen de la mujer ascendiendo a su jardín lo irrita, pero nada en su relato condice con lo dicho.
Al editar, los párrafos deben alinearse con la herramienta "justificar".

2 comentarios:

  1. Muy linda historia, me gusto mucho y deja un buen mensaje-Nicolás Lopez Fernández

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  2. Me gusto mucho la historia, me pareció fácil de leer (sin un gran conocimiento sobre el tema me parece que usaste muy bien la puntuación y lo hace sencillo de leer).

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Portfolio 3er trimestre -Lelong Nayib

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