martes, 11 de julio de 2017

La transformación - Juan De Nicotti

Una mañana, al despertar de un sueño agitado, Juan De Nicotti se encontró en su cama convertido en una lombriz. Sí, tal como lo leen, en una pequeña e insignificante lombriz. El muchacho se percató de que había sucedido algo raro al despertar sin ojos, boca, nariz, orejas, pelo ni extremidades. La condena era aún mayor pues el cambio solo era físico, su mente, de alguna forma, no había sido modificada, bien es sabido que las lombrices son infinitamente menos inteligentes que cualquier ser humano. Esto fue un suplicio, debido a que si hubiese tenido una mente acorde al invertebrado, al menos no estaría consciente de su estado actual. Pero no, estaba más que consciente, sin poder gritar ni observar. Rápidamente Juan se percató de que uno de sus sentidos no se veía inutilizable, la audición. Pudo notarlo al escuchar una voz que sabía conocía pero no de donde. Fue así como la voz dijo: ‘’Juancito, que divertido, jugaste con el hechizo y en una lombriz te has convertido. Si con mi ronca voz te torturo, mucho lo lamento pues es la única que podrá decirte como salir del conjuro. Desde ya te advierto que no será nada fácil, superar este reto será todo un arte, debes mantener la calma y no dejar que la desesperación pueda apoderarte. No quiero enredarme en jocosas charlas, así que breve con mis palabras. Te picó la curiosidad por la magia negra y un error cometiste, ahora eres una lombriz, por si no lo viste. Hay que tener cuidado, te lo dice alguien que de la materia entiende, pero todos tenemos errores, y de los errores se aprende. ¿Estás dispuesto a salir del conjuro? Te felicito por osado, para lograrlo por algún objeto deberás ser atravesado. Esta orden no es compleja, a un acertijo para niños se asemeja. No llores por no contar con la ayuda de la vista, ni me preguntes nada pues no te daré ninguna pista. Pues nada, espero mi charla te haya sido fácil de entender, pues a veces enredo las palabras y me confundo, así como espero el reto te resulte sencillo de hacer, te deseo la mejor suerte del mundo.’’ La voz se cortó y no volvió a aparecer. Juan no estaba ni la mitad de preocupado de lo que estaría yo, o vos en esta situación, puesto que él era un entendido de la magia negra y sabía a que se enfrentaba. Así, luego de meditar un rato, el sujeto comprendió como tendría que hacer las cosas. Con todas las fuerzas del mundo bajó de su cama, y, arrastrándose, salió de su habitación. Aquí su audición jugaría un papel importantísimo, el objetivo sería que su padre se topara con él, pero, si fuese la madre quien le encontrase primero, moriría al instante producto de un pisotón. Su vida estaba en manos de su audición y su destreza con su nuevo cuerpo. Se escondió debajo de un frasco y esperó. Esperó como 4 horas, hasta que oyó a alguien. No sé si será por el cansancio de la espera, los nervios, o la ansiedad, pero sin siquiera esforzarse para adivinar quién era el individuo se aproximó a la puerta, suponiendo que sería su padre quien estuviese entrando. Esta suposición duró menos de lo que canta un gallo al escuchar el grito de su madre. ‘’¡Que asco!’’, gritó la pavorida mujer. Juan, casi que entregado a la muerte, nisiquiera intentó huir, bien sabía que en su estado le sería imposible. La esperanza volvió cuando escucho la voz de su padre preguntando: -¿Y ahora qué pasa mujer?. -¡Una cosa horrible en el suelo! Exclamó la madre. –No seas exagerada, es una mísera lombriz, me va a servir como carnada. Hoy cenaremos surubí, ya vas a ver. -¡Mhm, siempre decís lo mismo y solo traes cangrejos amargos! ¡Jua, tal vez hoy sea tu día de suerte!. –Sí, tal vez hoy… Rió el hombre, con algo de enojo escondido. El hombre se arrodilló y agarró al animal, sin siquiera imaginar que sería su hijo. Puso a Juan en un vasito lleno de lombrices, guardó este vaso en un bolso, puso el bolso en el auto, se subió al auto y manejó hasta un río cercano. Se bajó del auto, agarró el bolso, sacó el vaso, y de entre todas las lombrices agarró a Juan, pues era quien más se movía, retorciéndose de un lado a otro a propósito para llamar la atención de su padre. Juan, un poco temeroso por el dolor que sentiría al atravesársele el anzuelo comenzó a retorcerse aún más. Sintió una punta metálica rozándolo. Todo se volvió oscuro.

Juan abrió los ojos, y notó rápidamente que se encontraba en su cama. También al tener visión notó que ya no era una lombriz. Y, a su vez, al sentir un dolor insoportable notó que su estómago estaba totalmente perforado, y que estaba desangrándose. La voz misteriosa vuelve a hacer su acto de aparición: ‘’¡Juan, saliste del conjuro, que rudo! ¡Pero que puedas sobrevivir sí que lo dudo! No manejaste con respeto la magia negra mi amigo, y por eso es que ahora estás sufriendo el peor de los castigos. No intentes gritar, no podrás escapar del descanso eterno, espero en tu vida hayas sido mala persona, así podremos encontrarnos en el infierno.’’

FIN

1 comentario:

  1. Buen texto, aunque habría que repensar la nueva lógica que se construye, pues el último párrafo no sucede con naturalidad y falla el verosímil.
    Rever puntuación, tiempos verbales, construcción de párrafos.
    NOTA: 7

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Portfolio 3er trimestre -Lelong Nayib

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